Todas las operaciones en las que existe formación de virutas generan fricción, ocasionando el calentamiento de la herramienta y de la pieza trabajada en la zona de corte, que a su vez conduce a un acabado de baja calidad, al rápido desgaste de la herramienta. Todo ello se traduce en unos elevados costes de producción. Los fluidos de corte son la solución para estos problemas.
La función principal de un fluido de corte es lubricar y refrigerar el área entre la herramienta y la pieza trabajada, ayudando a eliminar los residuos, tales como virutas y partículas del metal, protegiendo la superfície de la fricción, minimizando el desgaste y evacuando el calor.
Los fluidos de metalworking se dividen en dos grupos principales:
Aceites puros
Fluidos solubles en agua
En el momento de escoger un fluido de corte se debe considerar: